Observatorio :

Después de varios años de observación astronómica al raso y ante las dificultades que ello implica, debido a las duras condiciones climatológicas en esta zona, hacia mediados de Abril de 1991 surgió la idea entre varios socios de construir un observatorio en un lugar adecuado para nuestro hobby.

 

Aprovechando que uno de los socios era de Padilla de Arriba, un pueblo situado a 50 Km de Burgos, y debido también a las facilidades y apoyo dadas por su Ayuntamiento, así como a su baja polución lumínica, se decidió construir allí el observatorio.

 

 

Pasado un tiempo y madurada la idea de su construcción (lugar, planificación, presupuestos), nos pusimos manos a la obra.

Transcurridos unos meses de arduo trabajo llegó a buen fin nuestro objetivo.

Ahora podemos desarrollar nuestra afición sin temor al frío y al viento.

El uso de nuestro Observatorio nos depara momentos de gran satisfacción, y hemos visto ampliamente recompensados todos nuestros esfuerzos, lo que nos da pie a buscar nuevas metas.

 

 

CONSTRUCCION DEL OBSERVATORIO

Corría el mes de Mayo de 1991 y con la idea madurada de la construcción del observatorio acudimos a Padilla de Arriba para elegir el emplazamiento más idóneo para su ubicación.

Después de inspeccionar varios lugares, se escogió el más adecuado por su accesibilidad y por su baja contaminación lumínica (visualmente es fácil alcanzar la 6,5 magnitud estelar).

El 3 de Junio, festividad del Curpillos, aprovechando el puente vacacional, se dio comienzo a la cimentación y solera.

 

 

Nuestro cálculo inicial de hormigón se quedó algo corto, por lo que hubo que pedir una nueva carga de hormigón; esto empezó a descompensar nuestro ajustadísimo presupuesto.

El sábado siguiente, día 8, acudimos para comenzar a levantar las paredes del edificio.

Afortunadamente, en el seno de la Agrupación se cuenta con dos maestros albañiles, lo que facilitó la construcción en un solo día de la planta baja del Observatorio.

 

Como anécdota, después del trabajo realizado nos dispusimos a dar cuenta de una merecida y suculenta cena.

Concluida ésta, y con la euforia a flor de piel, volvimos al Observatorio para contemplar el trabajo realizado y observar el cielo a simple vista.

 

 

La fortuna nos brindó la oportunidad de poder observar un bólido que surgió a nuestras espaldas (próximo a la constelación de Hércules) y que proyectó nuestras sombras en el suelo, lo que nos hizo volver la vista, pudiendo contemplar parte de su trayectoria y su disgregación (una visión inolvidable).

El 15 de Junio, pasados siete días, se procedió a la colocación de las viguetas y bovedillas que sirven de techo de la planta baja y suelo de la cúpula.

 

Para evitar vibraciones se colocó transversalmente una vigueta más gruesa, y dado que el edificio sólo tiene 3,5 metros de lado, es un refuerzo que permite una gran estabilidad.

Prueba de ello es que en algunos momentos se han reunido más de 10 personas al pie del telescopio sin que se notara vibración alguna en el ocular.

 
Sobre las bovedillas se colocó un mallazo y una capa de hormigón de 7 cm de espesor en la cual se anclaron 3 gruesos tornillos para la sujección de la columna del telescopio.  
   
   
   
   
   
   
 
 
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