


Hasta hoy en día hay gente (por increíble que parezca incluso dentro de nuestra sociedad moderna) que desconoce la verdadera naturaleza y condición de la Luna.
La mirada despreocupada sin ninguna clase de instrumento óptico revela que la Luna no es un disco liso y brillante.
Las principales partes brillantes de la Luna son tierras altas de roca que se conocen como terrae. Las extensas zonas oscuras se conocen como maría , o mares en latín. En época de Galileo imperaba la creencia de que las manchas lunares eran mares auténticos. Mucho mas tarde se reconoció la verdadera naturaleza árida de la Luna.
Si los mares lunares son accidentes más fáciles de divisar con instrumentos ópticos mínimos, los cráteres le siguen en cuanto a rasgos más llamativos. Estas depresiones en forma de cuenco tienen tamaños que van desde los más pequeños que se pueden resolver con telescopios, hasta algunos que miden varios cientos de kilómetros de diámetro. Los cráteres pequeños superan ampliamente a los más grandes en cuanto a número.
Con nuestros instrumentos astronómicos, no profesionales, pero de gran calidad, gracias a la mejora tecnológica de los últimos años, los aficionados a la Astronomía podemos conseguir grandes resultados en las observaciones visuales y fotográficas.
Os presento un mosaico de tres fotografías realizadas por Jesús Peláez miembro de la Asociación Astronómica de Burgos, donde nos muestra varios paisajes lunares. Los cráteres que aparecen son cuatro de los más representativos, visibles claramente con telescopios de aficionado.
Cráter “PLATÓN (Plato)”
Este cráter quizás se la estructura lunar más popular y por tanto la más observada. Mide 100 km de borde a borde y tiene una profundidad desde las cumbres de sus paredes de unos 2 km. Cuando el cráter se halla próximo al terminador, las sombras cambian en cuestión de minutos. Se encuentra en el borde septentrional de los Montes Alpes, originarios de un impacto de hace 3850 millones de años. El cráter se formó en el intervalo de esta última fecha y 3000 millones de años.
Cráteres “COPERNICO (Copernicus)” y Eratosthenes
Las segunda imagen muestras los cráteres “Eratosthenes” más pequeño, en la parte superior y Copernicus en la inferior.
Eratóstenes Copérnico
Diámetro 58 km 93 km
Profundidad 3,6 km 3,8 km
Edad estimada 3.200 millones de años 800 millones de años
Si observamos esta zona de la Luna con una perspectiva amplia vemos que ambos cráteres se encuentran rodeados de mares y océanos por tres cuartas partes de su geografía. Eratosthenes se encuentra al final del Montes Apeninos. Relativamente cerca se encuentra el cráter Copernicus más grande y más reciente. A partir de ahí se extienden grandes mares y océanos salpicados de alguna cordillera y pequeños cráteres. Podemos seguir nuestro camino por la superficie para volver a encontrarnos con más maravillas.
Observarlos juntos a través de un telescopio es como leer dos capítulos distintos de la historia del sistema solar en una sola página.
Cráter “CLAVIO (Clavius)”
La última fotografía nos muestra El cráter Clavius en el borde del terminador, donde comienza la oscuridad lunar. Este cráter es un gran accidente situado en las tierras altas australes de la Luna. Tiene 225 km de diámetro y unos 3,5 km de profundidad su antigüedad ronda aproximadamente unos 4000 millones de años . Uno de los rasgos más llamativos de Clavius lo constituyen los cráteres que contiene, evidentemente de épocas más recientes que el principal.
Con su apariencia espectacular observada incluso con el telescopio más modesto, Clavius alberga aún muchas cosas que no comprendemos del todo
“La próxima vez que mires al cielo en una noche despejada, observa con atención las manchas oscuras y los destellos brillantes de nuestro satélite”