La popularmente llamadas lluvia de estrellas (o lluvia de meteoros) ocurren cuando la Tierra cruza la trayectoria del rastro de polvo y fragmentos rocosos que deja un cometa o un asteroide al viajar por el espacio.
Cuando estos pequeños fragmentos (llamados meteoroides) entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, la fricción con el aire los calienta tanto que se vaporizan, formando los brillantes destellos de luz que vemos desde el suelo.
Los datos a tener en cuenta son los siguientes:
- El origen: Aunque se llaman "estrellas fugaces", no son estrellas reales cayendo, sino partículas de polvo o pequeñas rocas, en su mayoría del tamaño de un grano de arena.
- El radiante: Es el punto del cielo del cual parecen provenir los meteoros. Cada lluvia recibe su nombre de la constelación donde se ubica ese punto (por ejemplo, las Perseidas provienen de la dirección de la constelación de Perseo).
- Mejor forma de verlas: No necesitas telescopios ni prismáticos, ya que reducen tu campo de visión. Lo ideal es ir a un lugar oscuro, alejado de las luces de la ciudad, tumbarse de espaldas y mirar al cielo a simple vista.
Las más importantes lluvias de meteoros observadas a lo largo del año se listan en la siguiente tabla:
El significado de las columnas es el siguiente:
El máximo indica la fecha aproximada en que se da el máximo ritmo de lluvia de meteoros. Puede variar en un día de un año a otro.
- La visibilidad es el periodo en que se suele observar la lluvia de meteoros con un ritmo significativamente superior al ritmo medio habitual.
- El radiante es la dirección de la cual parece provenir la lluvia de meteoros en el instante del máximo.
- La velocidad es la velocidad de choque de los meteoros con la parte alta de la atmósfera.
- El ritmo es el ritmo máximo de caída de meteoros (expresado en meteoros por hora) que se observaría a simple vista en un lugar en el que el radiante se encontrara en el cénit y las condiciones de visibilidad fuesen óptimas. En la tabla, cuando el ritmo máximo es variable de un año a otro, se indican tanto el valor habitual como los valores extremos.